Si no tienes un plan para tu vida, te convertirás en parte del plan de otra persona. Debemos saber para dónde vamos, cuándo queremos llegar, cómo vamos a llegar y qué necesitamos hacer hoy para llegar allá.

Todos debemos tener una visión porque Dios siempre tiene algo mejor para nosotros. Fuimos creados para crecer, tanto física como espiritualmente. No podemos estancarnos en la vida diciendo que todo está bien y nos conformamos. Es por eso que debemos tener metas de vida.

Una meta de vida es una meta que nunca se puede marcar como completada. Por ejemplo, “ser millonario” no es una meta de vida porque se puede marcar completado.

Hay tres principios fundamentales para desarrollar metas de vida:

1. Hacer dinero no es una visión vigorizante.
2. Una meta alcanzada ya no es motivante.
3. Fuimos creados para hacer algo significativo.

Las metas de vida se basan en valores. Los valores pueden ser definidos como creencias o principios que los consideramos tan importantes como para que guíen diariamente nuestra toma de decisiones, nuestro comportamiento y nuestras actividades. El identificar conscientemente nuestros valores nos hace más fácil tomar buenas decisiones basados en lo que DEBEMOS hacer, no en lo que estamos haciendo por defecto. Define cuáles son los tres valores más importantes para ti.

Ahora, para definir tus metas de vida, comencemos con el deseo, con lo que está escrito en tu corazón (por ejemplo, ¿qué es lo que siempre he soñado desde mi juventud?). Escribe las respuestas a las siguientes preguntas sin analizarlas, sólo lo primero que se te venga a la mente.

¿Qué quiero hacer y tener antes de morir?
¿Cómo quisiera que fuera mi vida, trabajo, matrimonio, etc?
¿Qué clase de persona quiero llegar a ser?
¿Qué impacto quiero tener en el mundo?

Ahora usa tu imaginación.¿Cómo sería si te despertaras una mañana y hubiera ocurrido un milagro—tu vida se convirtió en exactamente lo que querías que fuera?¿Cómo sabrías que el milagro ocurrió? ¿Qué verías, escucharías y sentirías en tu interior? ¿Qué cambios habían ocurrido en tu carrera, relaciones, finanzas y salud?

Con base en tus valores, tus deseos más fuertes y el milagro, escribe un resumen muy corto de tus metas de vida. No te compliques, simplemente escribe algo y luego lo puedes mejorar si es necesario. Otras preguntas que te debes hacer son:

¿Qué puedo hacer hoy que me acerque más a mi metas? ¿Qué oportunidades existen para mi?
¿Qué me está deteniendo?
¿Qué comportamientos y hábitos (físicos y emocionales) están impidiendo que viva como Dios quiere que viva?
¿Qué cosas he tolerado que permanezcan en mi vida que no deben estar ahí?
¿Qué voy a decidir hacer al respecto?

Una vez tengas claras tus metas de vida, debes crear un plan estratégico para alcanzarlas.

El Plan Estratégico

Un plan estratégico de dos páginas es una herramienta usada para manejar una empresa, pero podemos usarlo para planear y guiar el cumplimiento de nuestras metas de vida. Este plan consiste en una visión, una misión, unas estrategias y unos objetivos. Haz clic aquí para descargar la plantilla del plan estratégico personal. A continuación hay una explicación de cada sección del plan.

La visión responde la pregunta “¿por qué?” y está directamente relacionada con tus metas de vida. Es la motivación escrita en términos de valores: lo que queremos llegar a ser y el legado que queremos dejar. La visión es genérica y nunca se puede marcar como completada.

La misión responde la pregunta “¿qué?” y se enfoca en lo que quieres hacer, en los resultados que quieres tener en tu vida, tu matrimonio, tu negocio o trabajo y tu ministerio.

VISIÓN DE MI VIDA

MISIÓN DE MI VIDA

Basada en valores

Basada en acciones

Por qué existo

Lo que hago

General

Específica

Es acerca de mi

Es acerca de la gente que voy a impactar

Motivacional

Instructiva

Resultados no tangibles

Resultados específicos

Las estrategias responden la pregunta “¿cómo?” y se relacionan con la forma en que vas a cumplir tu misión y tu estilo de liderazgo. Las estrategias que escribimos en el plan estratégico son para un periodo de uno a tres años y se renuevan a medida que pasa el tiempo, pues con la madurez vendrán cambios en la forma en que haces las cosas. Incluye estrategias para las diferentes áreas de influencia en tu vida: familiar, profesional, ministerial, salud, comunidad, etc.

Los objetivos responden las pregunta “¿qué y cuándo?” y los dividimos en objetivos anuales (a 12 meses), trimestrales (a 3 meses) y mensuales. Un objetivo siempre es medible, usualmente en términos numéricos. No pongas en los objetivos cosas urgentes, sólo cosas importantes que te acerquen a tus metas de vida. Los objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes, orientados a los resultados y con fecha.

En los objetivos anuales escribe los proyectos grandes que tengas para el año que viene (escribir un libro, comenzar un negocio, casarte, comprar un apartamento o un carro, etc.) y la fecha en que los vas a completar. Generalmente son cosas que van a tomar más de 7 meses en lograrse.

Cada objetivo anual debe estar correlacionado con una o más de las estrategias en el plan, pues estos existen para lograr las estrategias, a la vez que las estrategias existen para lograr tu misión.

Los objetivos trimestrales responden a la pregunta, “¿qué debo hacer este trimestre para cumplir con los objetivos anuales?” y los objetivos o acciones mensuales responden a la pregunta, “¿qué debo hacer este mes para cumplir con los objetivos trimestrales?”. Igualmente debemos correlacionar cada objetivo trimestral con un objetivo anual y cada acción mensual con un objetivo trimestral.

La esperanza en el azar no es una buena estrategia para alcanzar nuestras metas. Debes saber para dónde vas, pero no tengas simplemente la esperanza de llegar allá sino ponle toda tu intención. La intención se prueba con acción, no con la planeación ni la esperanza. Los logros vienen de la intención, no de la esperanza.

Toma el control, sé intencional en alcanzar tus Metas de Vida, y muévete.

Puedes aprender a profundidad cómo realizar un plan estratégico en nuestros talleres de visión.

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