Presente, pasado y futuro. Todos nos movemos en el mismo plano temporal, pero nuestro enfoque puede ser equilibrado o desequilibrado. Y eso tiene un efecto profundo en nuestra vida.

Para lograr tus metas debes pensar primero en el futuro, debes tener una visión de él, planearlo y tomar acción. Para disfrutar la vida, debes estar en el momento, en el presente. El pasado es simplemente un libro de experiencias del que puedes aprender mucho y disfrutar recordando las buenas memorias. Ese es el equilibrio.

El problema es cuando te enfocas sólo en uno de los tres. La gente enfocada en el futuro se mueve por metas a largo plazo y no se distrae con lo pasajero, pero muchas veces no es capaz de disfrutar el momento. La gente enfocada en el pasado no es capaz de tomar riesgos ni aventuras, sino que se aferra a sus obligaciones y su manera de hacer las cosas. La gente enfocada en el presente busca la gratificación instantánea e ignora las consecuencias en el futuro, cediendo a la tentación—lo bueno es que parecen ser más juguetonas y felices.

El problema con la gratificación inmediata

Todos tenemos sueños y metas que queremos cumplir, pero hay un enemigo escondido en la naturaleza humana y es nuestro deseo o impulso de gratificación inmediata. Querámoslo o no, todos tenemos una inclinación natural a seguir la ley del mínimo esfuerzo. Lo queremos todo y lo queremos ya, con el mínimo esfuerzo posible.

Esta tendencia nos puede sabotear a la hora de tomar decisiones que van a impactar nuestro estilo de vida y nuestro futuro, especialmente en relación al dinero. T Harv Eker dice algo interesante al respecto: “La gente rica piensa a largo plazo: equilibra su gasto en disfrute de hoy con invertir para la libertad de mañana. La gente pobre piensa a corto plaza: dirige su vida basándose en la satisfacción inmediata. Los pobres utilizan la excusa: «¿Cómo puedo pensar en mañana cuando apenas puedo sobrevivir hoy?». El problema radica en que, al final, el mañana acabará convirtiéndose en hoy; si no te has ocupado del problema de hoy, mañana estarás diciendo lo mismo otra vez.”

Esto lo vimos hace poco mi esposa y yo cuando le ofrecimos a una amiga un negocio con mucho potencial. Al principio, ella se emocionó y dijo que iba a participar, que iba a conseguir el dinero para invertir. Luego de unas semanas se disculpó diciendo que no tenía el dinero para invertir, pero que se iba de vacaciones para la playa unos días con su familia. El dinero que pudo haber invertido para solucionar sus problemas financieros a futuro lo gastó en unas vacaciones para satisfacer su necesidad presente.

No hay nada malo con tomar vacaciones—de hecho es algo necesario. Pero al regresar de las vacaciones su realidad no habrá cambiado ni su futuro habrá impactado.

La gente no ahorra ni invierte su dinero por culpa del enemigo de la gratificación inmediata. De nuevo cito a T. Harv Eker: “Los ahorros son también imprescindibles. Puedes ganar dinero a montones. Pero si no guardas nada de ese dinero, jamas crearás riqueza. Hay mucha gente que tiene un patrón financiero programado para gastar: tengan el dinero que tengan, se lo gastan. Eligen la satisfacción inmediata por encima del equilibrio a largo plazo. Los gastadores tienen tres lemas. EI primero es: «Sólo es dinero»; por tanto, el dinero es algo de lo que no tienen mucho. EI segundo es: «Todo lo que se va vuelve»; al menos, eso esperan, porque su tercer lema es: «Lo siento, ahora mismo no puedo. Estoy en ceros».”

La buena noticia es que a pesar de esa inclinación natural a la gratificación inmediata podemos elegir un camino de mayor esfuerzo y tomar decisiones de gratificación aplazada—eso quiere decir aplazar la recompensa para una fecha futura con el fin de disfrutarla mejor. Por ejemplo, en el caso de las vacaciones, nuestra amiga podría haber decidido aplazar su viaje, invertir en el negocio, y cuando obtuviera las ganancias del negocio, tomarse unas vacaciones mucho mejores que las que se tomó en el presente.

Para vencer el enemigo de la gratificación inmediata haz lo siguiente:

  • Escribe las consecuencias a largo plazo de tus acciones
  • Practica el dominio propio incluso en detalles pequeños
  • Busca recompensas a largo plazo
  • Desarrolla un plan de vida con metas a largo plazo
  • Identifica los obstáculos y tentaciones que te pueden desviar hacia la gratificación inmediata
  • Elabora un plan para lidiar con esos obstáculos y tentaciones
  • No sigas justificando tus acciones para satisfacer tus deseos inmediatos

Cuando aprendemos a tomar decisiones con gratificación aplazada, podremos alcanzar nuestros sueños y alcanzar resultados excelentes en nuestra vida.

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