Desde el 2004 hasta el 2014 trabajé con una organización en los Estados Unidos llamada Immunizations for the Public Health (Inmunizaciones para la Salud Pública), afiliada a la Universidad de Texas. La organización nació de la necesidad de brindar información confiable y basada en evidencias científicas acerca de la seguridad de las vacunas.

Había una tendencia creciente de una minoría muy vocal conocida como los “anti-vacunas” que infundían miedo a los padres a través de internet diciéndoles que las vacunas que se les da rutinariamente a los bebés eran dañinas y causaban enfermedades graves. La consecuencia es que mucha gente dejó de vacunar a sus hijos y enfermedades que ya llevaban años sin aparecer (como el sarampión y la tos ferina) empezaron a aparecer de nuevo.

Mi trabajo como periodista científico era examinar la evidencia, leer los estudios médicos y entrevistar a los expertos, para responder a esas acusaciones y probar si tenían un fundamento o no. Escribí cientos de artículos y junto a mi jefe y colega, publicamos un libro que vendió miles de copias, Do Vaccines Cause That?!

A pesar de nuestros esfuerzos aún hoy se puede seguir encontrando una increíble cantidad de desinformación (o sea información falsa) acerca de las vacunas. La gente lee esos sitios y, con mucha razón, se asustan. ¿Qué tal que sea cierto? ¿Y si le pasa algo a mi bebé?

Algunos toman la decisión de investigar más o preguntarle a su doctor. Otros toman la decisión de no vacunar a sus hijos por temor a que pueda ser cierto. El miedo los paraliza y su decisión es no actuar. Así ponen a sus hijos en riesgo de contraer una enfermedad infecciosa.

Deja vú. Algo similar veo que pasa ahora que estoy en el network marketing y en especial en la industria de las criptomonedas. Hay muchísima desinformación en internet acerca de pirámides, esquemas ponzi, legalidad y regulación gubernamental y en general un escepticismo acerca de esta nueva tecnología—obviamente no tan intenso como hace diez años, pues el éxito de bitcoin ha despejado muchas dudas.

El problema radica en que muchos que leen blogs con desinformación no ahondan más allá ni revisan si las fuentes son confiables, sino que se quedan con lo que dicen los blogs anónimos que buscan tráfico con noticias sensacionalistas. Vivimos en una era donde la fuente de información más consultada es Wikipedia, que aunque es una grandiosa herramienta, puede ser editada por cualquier persona.

La democratización de la información y la libre expresión son cosas maravillosas. Pero si no las sabemos manejar, nos van a confundir en todas las áreas. Si crees en Dios, vas a a ver miles de blogs que te dicen que eres un tonto religioso y que la ciencia ha probado que Dios no existe. Si eres ateo, vas a encontrar miles de blogs que te van a decir que eres irracional al no ver que hay un diseñador inteligente detrás de la complejidad de la creación. Si comes carne, vas a encontrar muchísima información diciéndote por qué es mejor ser vegetariano y viceversa.

He aquí unas recomendaciones para evaluar la información que encuentras en internet:

  • Un sitio confiable mostrará quién es el responsable del sitio (quién publica y escribe) y tendrá una forma de contactar al webmaster o al dueño.
  • La información no debe ser sesgada a favor de un patrocinador o de intereses personales. Por ejemplo, ¿el escritor gana algo al hablar mal de otra compañía, de su competencia?
  • ¿El propósito del sitio es proveer información o vender publicidad? Observa si hay mucha publicidad y si hay una sección “acerca de nosotros” que explique el propósito o motivación del sitio.
  • ¿Las personas que citan o escriben la información son expertos en el área que están tratando? Recuerda que el ser un experto en un área no te hace experto en todas las áreas. Un médico escribiendo sobre finanzas no es necesariamente creíble.
  • La información debe estar actualizada y la fecha de la última revisión debe ser visible. Muchos sitios tienen información que ha sido desvirtuada pero no la actualizan.
  • ¿Cuál es la evidencia para las acusaciones o información que se presenta? Deben citar hechos concretos, estadísticas y gráficas, y no simples opiniones personales.
  • Muchos de estos blogs citan a sus detractores fuera de contexto para hacerlos decir algo diferente a su intención original. Siempre revisa la fuente original.

Finalmente, consulta con gente que sabe del tema e infórmate bien, no importa el tema que sea. Siempre hay dos versiones o caras de cada información y es difícil encontrar ambas en un mismo lugar. Debes ser intencional en buscarlas. Esa es una lección que aprendí estudiando y ejerciendo el periodismo por muchos años.

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