En el camino hacia el logro de nuestras metas y sueños, podemos tener una de tres actitudes. Yo las llamo niveles de compromiso.

1. Yo quiero

Este es el nivel del deseo, donde dices “yo quiero alcanzar mis metas”. Aunque siempre debe haber un deseo real que te motive, este nivel no logra nada, pues pone las metas en un plano abstracto y no en un plan concreto. Es una esperanza en el azar, en que algún día todo cambiará, sin hacer nada al respecto. En términos financieros, por ejemplo, alguien que quiera ser rico en este nivel lo máximo que hará es comprar la lotería. Pero querer algo no trae resultados.

2. Yo decido

Este es el nivel de la intención, donde dices “yo decido alcanzar mis metas.” La decisión es un paso más allá del deseo, pues involucra tu voluntad. La palabra decisión viene del latín decidere, que significa eliminar cualquier otra alternativa. Sin embargo, la decisión no es suficiente, como en la historia de las cinco ranas sentadas en un tronco al lado de un lago. Cuatro de las ranas decidieron saltar al agua. ¿Cuántas quedan en el tronco? La respuesta es cinco, pues decidieron saltar pero aún no lo han hecho.

3. Yo me comprometo

Este es el nivel de la acción, donde dices “yo me comprometo a alcanzar mis metas”. Aquí estás dispuesto a invertir tiempo, energía y dinero para alcanzar tus metas. Tienes un plan de acción y el compromiso de llevarlo a cabo.

Hace unos años escuché una analogía sobre el compromiso de Miguel Ángel Cornejo. Piensa en un desayuno donde tienes huevos, jamón y café con leche. ¿Quién se comprometió más con tu desayuno: la gallina, la vaca o el cerdo? Tanto la gallina como la vaca aportaron algo (huevos y leche), pero el cerdo dio su vida. Eso es compromiso, dedicarse a algo sin reservas, dar el cien por ciento y hacer lo que sea necesario.

Cumplir tus sueños va a requerir enfoque, esfuerzo y dedicación. Va a requerir trabajo duro y un plan de vida concreto. Va a requerir que inviertas tiempo y dinero en el proceso, ya sea en educación, tecnología o recursos humanos. Si no estás dispuesto a pagar por algo que te acerque más a tus metas es porque aún no estás en el tercer nivel. Si no estás dispuesto a sacrificar entretenimiento y descanso por trabajar en tu plan de vida es porque no estás comprometido.< Y si no estás totalmente comprometido con alcanzar tus metas, lo más probable es que no las alcances.

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