La capacidad emocional es la habilidad de lidiar con la adversidad, las derrotas, la crítica, el cambio y la presión de manera positiva.

Todas estas cosas crean estrés en las personas y pueden hacer que se rindan, se colapsen o hagan cosas no saludables para escapar de la presión.

Pero las personas que son fuertes emocionalmente son capaces de manejar sus emociones y superar las dificultades. Eso les permite incrementar su capacidad y los acerca a alcanzar todo su potencial, algo esencial en el liderazgo.

Todos queremos sentirnos bien, contentos y plenos, pero a veces nos vemos atrapados en ciertas creencias erróneas y patrones emocionales destructivos.

Mucha gente ha hecho un hábito sentirse frustrada, triste o sobrecogida. Y aunque no podemos controlar los eventos que nos pasan en la vida, sí podemos controlar cómo experimentamos esos eventos.

Siempre vamos a encontrar situaciones estresantes (perder un empleo, un familiar, una enfermedad) pero las emociones que sentimos a raíz de estas situaciones, como el enojo, la tristeza, o el estrés no vienen de los hechos sino del significado y la importancia que le damos a esos hechos.

Claro que las situaciones adversas se dan. Pero, ¿vas a dejar que destruyan tu vida o las vas a usar para impulsarte hacia adelante?

Inconscientemente, siempre decidimos lo que los eventos y las experiencias en nuestra vida significan. Por ejemplo, cuando la economía está mal, una persona puede decir, “Voy a quedar en la quiebra”, mientras otra puede decir, “Voy a trabajar más duro y ahorrar, para salir adelante.”

¿Qué historias nos estamos contando a nosotros mismos?

Imagínate el siguiente escenario. Un día una mujer se entera que fue adoptada cuando era una bebé. Ella puede tomar la decisión de sentirse abandonada porque sus padres biológicos no la criaron o puede sentirse valorada porque su familia adoptiva la escogió y le dio amor. La historia que se cuente a sí misma va a afectar sus emociones y sus decisiones en la vida. ¿Ves la diferencia? Los hechos son los mismos (la adopción) pero la historia que ella se cuente a sí misma va a hacer una diferencia en sus emociones, su auto imagen e inclusos su futuro.

Debemos aprender a cambiar nuestras expectativas por agradecimiento. La mujer de la ilustración tendría la expectativa que sus padres biológicos se quedaran con ella. Esa expectativa no cumplida puede marcar su vida negativamente. Pero si cambia esa expectativa por un sentimiento de agradecimiento por sus padres adoptivos que la escogieron y amaron sin el imperativo biológico, su vida será totalmente diferente.

La Biblia nos da una gran esperanza:

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.
Romanos 8:28

Si vemos las cosas desde esta perspectiva, entonces la infelicidad es una decisión. Y decidimos no ser felices cuando decidimos creer que las cosas nos pasan a nosotros y no para nosotros, cuando no aceptamos que Dios puede y quiere usar cada situación para mi bien, no importa qué tan difícil sea en el momento.

Si quieres tener verdadera libertad y gozo, tienes que tomar la decisión de no permitir que los eventos externos moldeen tus emociones.Y eso se logra encontrando un significado en todo lo que nos pasa y teniendo la actitud que tenía el apóstol Pablo:

Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos calumnie o nos elogie. Somos sinceros, pero nos llaman impostores. Nos ignoran aun cuando somos bien conocidos. Vivimos al borde de la muerte, pero aún seguimos con vida. Nos han golpeado, pero no matado. Hay dolor en nuestro corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo.
2 Corintios 6:8-10

Siete prácticas para incrementar la capacidad emocional

Estas son siete prácticas recomendadas por John Maxwell.

1. Las personas emocionalmente fuertes son proactivas en lidiar con sus emociones.

Son activos frente a sus emociones. Nunca dicen, “Así es como me siento y no puedo hacer nada al respecto.” Nunca son víctimas de sus propios sentimientos.

Las mociones (o acciones) son precursoras de las emociones. Eso significa que podemos hacer cosas para influenciar nuestras emociones. Tal vez no puedas controlarlas completamente pero puedes tomar acciones para cambiarlas.

Og Mandino escribió:

Si me siento deprimido cantaré.
Si me siento triste reiré.
Si me siento enfermo redoblaré mi trabajo.
Si siento miedo me lanzaré adelante.
Si me siento inferior vestiré ropas nuevas.
Si me siento inseguro levantaré la voz.
Si siento pobreza pensaré en la riqueza futura.
Si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado.
Si me siento insignificante recordaré mis metas.
Hoy seré dueño de mis emociones.

Vamos a tener muchas circunstancias adversas e inesperadas, pero quejarnos, culpar a otros, llorar, maldecir, y demás no nos sacará del hueco. Entre más rápido nos recuperemos del shock de la emoción, lo superemos y nos movamos hacia la acción, más rápido será el tiempo de recuperación. Debemos tomar una decisión: o trabajamos consistentemente en controlar nuestras emociones o seremos continuamente controlados por ellas.

2. Las personas emocionalmente fuertes no pierden tiempo sintiendo lástima por sí mismas.

La gente que siente lástima por sí misma siempre exagera negativamente su situación. No puedes quejarte y avanzar al mismo tiempo.

Muchas de las molestias de la vida simplemente tienen que ignorarse. Eso no significa suprimamos, ignoremos o neguemos cada dolor. Los dolores graves deben ser confrontados. Pero una evidencia de la resiliencia es aprender a discernir cuál dolor merece nuestra atención. Ponerle atención a cada dolor todo el tiempo no lleva a la resiliencia sino a la queja.

En la vida todos somos enfrentados con mentiras, pero podemos decidir creer la verdad.

3. Las personas emocionalmente fuertes no permiten que otros controlen sus relaciones.

No le podemos dar gusto a todo el mundo. Cuando tratamos de darle gusto a todos, el comportamiento de otros va a controlar nuestras vidas.

La gente emocionalmente fuerte tiene la habilidad de ajustarse a las relaciones difíciles, mientras que las emocionalmente débiles no quieren o no pueden hacerlo. Debemos ser conscientes de las dinámicas negativas en nuestras relaciones para influenciar esas dinámicas o distanciarnos de la otra persona.

Las personas disfuncionales quieren que otros funcionen a su nivel. La gente mediocre quiere que los demás sean mediocres y la gente esforzada quiere que otros se esfuercen.

Una forma de lidiar con las personas es entender que tenemos diferentes sombreros en la vida: esposo, padre, amigo, líder, colega. El sombrero que tengamos puesto determina la manera en que interactuamos con otros. Podemos honrar nuestras relaciones y al mismo tiempo guardarnos de ser controlados por otros.

4. Las personas emocionalmente fuertes no gastan energía en cosas que no pueden controlar.

Si no permitimos que las cosas que no podemos controlar nos controlen, vamos a poder sacar algo bueno de lo malo y enfocarnos en lo que puede ser en lugar de lo que fue.

Debemos aprender la diferencia entre la realidad de la vida y un problema. La realidad de la vida es algo que no podemos controlar o arreglar. Un problema es algo que podemos arreglar.

La gente emocionalmente fuerte no gasta su energía cuando están estancados en el tráfico, pierden sus maletas o hay mal clima. Reconocen que esos son factores fuera de su control y se enfocan en lo que se puede controlar.

Cosas que sí podemos controlar y por las que debemos ser responsables:

  • Mi actitud — sólo yo determino cómo voy a pensar y sentirme
  • Mi tiempo — sólo yo determino cómo voy a pasar mi tiempo y con quién
  • Mis prioridades — sólo yo determino qué es importante en mi vida y cuánto tiempo le dedico
  • Mi pasión — sólo yo identifico lo que amo y lo que fui creado para hacer
  • Mi potencial — sólo yo determino donde me comprometo a crecer
  • Mi llamado — sólo yo responderé a Dios por mi propósito

Debemos dedicarle nuestra energía a estas cosas así otros no estén contentos con nuestras decisiones. Debemos agradar a Dios primero.

5. Las personas emocionalmente fuertes no siguen cometiendo los mismos errores.

Debemos evitar caer en las mismas trampas y dejar de hacer las mismas cosas si esperamos un resultado diferente. Reflexionar sobre nuestras experiencias nos permite aprender. Algunos pasos para reflexionar:

  • Revisar — ¿Qué errores cometí hoy?
  • Pensar — ¿Qué puedo aprender de los errores que cometí hoy?
  • Hablar — Habla contigo mismo para seguir con optimismo a pesar de los errores.
  • Dirigir — Evita cometer los mismos errores cambiando de dirección. Escribe una lista de acciones.
  • Tomar acción — Haz las cosas en la lista lo más pronto posible.

6. Las personas emocionalmente fuertes no permiten que los altibajos controlen sus vidas.

Generalmente, no hay dos días buenos consecutivos en la vida, pues cada día contiene algo negativo que amenaza con crear un bajonazo emocional. Así como no podemos dejar que esas cosas nos desanimen, no podemos dejar que nuestros éxitos nos lleven muy alto. El éxito tiende a hacernos sentir satisfechos, a asumir que todo irá bien y entonces bajamos la guardia, no trabajamos duro y perdemos perspectiva.

Recuerda que el éxito de ayer no traerá éxito mañana. El trabajo de hoy logra el éxito.

La clave es la acción. Ya sea que estés lidiando con altos o bajos, toma acción para volver a tomar el control de tus emociones.

7. Las personas emocionalmente fuertes entienden, aprecian y crecen a través de sus luchas.

Resistirse al cambio, querer resultados inmediatos y esperar una vida sin problemas hacen que una persona sea débil emocionalmente.

La gente emocionalmente fuerte espera las dificultades y aprende a apreciarlas por el crecimiento que traen. Sabe que el cambio es inevitable y aprende a crecer y tener éxito al cambiar. No espera resultados inmediatos pues saben que el éxito genuino requiere tiempo. Siguen a pesar de las dificultades y cambian de dirección cuando es necesario. No se rinden.

Ser una persona emocionalmente fuerte significa poder empezar de manera fresca cada día sin traerse las emociones del día anterior. No podemos cargar con basura emocional del pasado y avanzar al mismo tiempo.

Cambiando tu estado emocional en tres pasos

1. Cambia tu enfoque mental

Decide en qué vas a pensar. Por ejemplo, en lugar de pensar, “Ay, que pereza todo el trabajo que tengo que hacer hoy”, puedes pensar, “Uy, que bueno que hoy voy a ser productivo. Además, todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Para sentirte feliz, enfócate en las cosas en tu vida que te hacen feliz, en las bendiciones de Dios y da gracias por eso. En lo que te enfocas, eso sientes. Si te enfocas en las cosas malas en tu vida, en lo que no tienes, vas a sentirte miserable.

Es tu decisión.

2. Cambia tu postura

Sonreír, por ejemplo, cambia tu bioquímica. Estudios científicos han mostrado que simplemente poner los músculos faciales en la configuración típica de ciertas emociones producen los sentimientos que esas expresiones representan.

Cada emoción se siente primero en el cuerpo. Si quieres sentirte apasionado, empieza a hablar y moverte más rápido y asume la fisiología de la pasión. Es lo mismo si quieres sentirte más confiado—parte erguido, firme, respira profundo, habla fuerte…

Pero si te quieres sentir deprimido, encorvate de hombros, mira al piso, respira mal, frunce el ceño y habla bajito. La forma en que usas tu cuerpo cambia bioquímicamente cómo te sientes.

Las emociones son creadas por las acciones.

3. Cuida tus palabras

Nuestras palabras reflejan nuestro pensamiento pero también lo pueden influir. Proverbios 18:21 dice, “La lengua puede traer vida o muerte, los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.” La gente que habla positivamente tiende a tener emociones positivas.

Si dices cosas como, “estoy muy cansado” o “esto es muy difícil”, literalmente te vas a sentir cansado o que lo que estás haciendo es muy difícil. Esas palabras no te empiedran.

Para controlar tu estado emocional es muy importante ser consciente de tu vocabulario, expresiones o exageraciones.

La verdad es que podemos sentir cualquier emoción decidiendo sentirla. La felicidad es una elección, lo mismo que el enojo, la tristeza o la frustración.

Nadie te hace sentir feliz o enojado. Se trata de cómo interpretas cada situación en tu vida y el significado que le das.

Intenta poner en práctica estos tres pasos en esta semana y verás el cambio en tus emociones.

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